Asertividad: una herramienta para proteger mi sobriedad
Actividad grupal de asertividad y prevención de recaídas en la que los participantes practican rechazar ofertas de consumo, pedir ayuda, manejar el enojo y poner límites mediante juego de roles y el semáforo de la comunicación.
- Tipo
- Actividad grupal
- Duración
- 90 min
- Tamaño del grupo
- 15 a 30 participantes
- Enfoque
- Prevención de Recaídas, Terapia Cognitivo-Conductual
Objetivo
Aplicar la comunicación asertiva a situaciones de alto riesgo para la recuperación, fortaleciendo la capacidad de establecer límites, rechazar ofertas de consumo, pedir ayuda y manejar conflictos sin recurrir al consumo como forma de afrontamiento.
Población
Adultos y jóvenes en tratamiento residencial o ambulatorio por consumo de sustancias, preferiblemente después de haber trabajado los estilos de comunicación y la estructura de los cuatro pasos. Es especialmente útil en la preparación para el egreso.
Materiales
Tarjetas con los cinco escenarios, tablero dividido en tres columnas (Parar, Pensar y Actuar), marcadores y una tarjeta por participante para su frase de protección.
Desarrollo
- Situaciones que ponen a prueba la recuperación (5 min): El terapeuta explica que la sobriedad no se protege solo evitando una sustancia, sino también aprendiendo a responder de otra manera a las situaciones, emociones, personas y conflictos que antes podían llevar al consumo. La comunicación asertiva permite poner límites, rechazar invitaciones, pedir apoyo y expresar el malestar sin recurrir a la agresión, la evasión o el aislamiento.
- Preparación del reto de actuación (15 min): El grupo se divide en cinco equipos, y cada uno recibe un escenario. Cada equipo prepara dos versiones de la escena: primero con una respuesta inadecuada y después con una respuesta asertiva. En el escenario "Solo una vez", un antiguo compañero de consumo invita a consumir. La respuesta inadecuada puede ser dudar, justificarse demasiado o dejar la puerta abierta, sin representar el consumo. La asertiva incluye una negativa clara, sin demasiadas justificaciones, un límite, retirarse si es necesario y buscar apoyo; por ejemplo: "gracias, pero no voy a consumir; estoy trabajando en mi recuperación y no quiero ponerla en riesgo; prefiero irme". En "Estoy enojado", alguien recibe una crítica y siente ganas de reaccionar con agresividad, y practica la secuencia de hacer una pausa, identificar la emoción, expresarla, pedir lo que necesita y retirarse si hace falta. En "Necesito ayuda", alguien tiene deseos de consumir y decide contárselo a una persona de confianza con una petición directa: "estoy teniendo deseos de consumir y necesito hablar con alguien; no quiero manejar esto solo". En "Mi familia no confía en mí", alguien recibe una acusación relacionada con su pasado y, en lugar de gritar, insultar, irse sin hablar o pensar en consumir, responde: "entiendo que tengas dudas por lo que pasó antes; estoy trabajando para recuperar tu confianza; lo que necesito es que podamos hablar de lo que está pasando ahora". En "El conflicto dentro del grupo", dos compañeros tienen un desacuerdo y lo resuelven usando hecho, sentimiento, petición y consecuencia.
- Representaciones (35 min): Cada equipo presenta sus dos versiones en unos siete minutos. Después de cada escena, el terapeuta pregunta al grupo qué cambió entre la primera y la segunda versión, y a los actores cómo se sintieron en cada una.
- El semáforo de la comunicación (15 min): Con los aportes de las representaciones, el grupo construye el semáforo en el tablero. En Parar se anotan las conductas que conviene evitar, como insultar, amenazar, gritar, golpear, consumir para manejar el conflicto, guardar resentimiento hasta explotar o aislarse por completo. En Pensar, las preguntas que ayudan a frenar la reacción: qué estoy sintiendo, qué necesito, si estoy reaccionando o respondiendo, si estoy hablando desde la rabia y si esta respuesta favorece mi recuperación. En Actuar, las conductas que se pueden usar: hablar con respeto, expresar sentimientos, poner límites, decir que no, pedir ayuda, retirarse de una situación de riesgo, buscar apoyo y resolver el conflicto dialogando.
- Mi frase de protección y cierre (15 min): Cada participante escribe en su tarjeta una frase personal para usar en situaciones difíciles. El terapeuta ofrece ejemplos: "puedo decir no sin sentir culpa", "pedir ayuda es una fortaleza, no una debilidad", "no necesito consumir para manejar lo que siento", "puedo retirarme de una situación que pone en riesgo mi recuperación" y "mi tranquilidad es más importante que demostrar que tengo la razón". Quien lo desee lee su frase, y el grupo conversa con algunas de las preguntas de cierre. El terapeuta termina con la reflexión de la sesión: la forma de comunicarse también es parte de la recuperación; aprender a expresar lo que se siente, poner límites, pedir ayuda y resolver conflictos sin recurrir al consumo es construir herramientas para mantener la sobriedad.
Variantes
Segunda oportunidad: cualquier participante puede detener una escena asertiva y proponer otra forma de decirlo, y los actores la ensayan. Escenarios del egreso: se reemplazan los escenarios por situaciones que el grupo anticipa para después del tratamiento, como reuniones familiares, celebraciones o el regreso al trabajo. Semáforo de bolsillo: cada participante copia las preguntas de la columna Pensar en su tarjeta, junto con su frase de protección.
Preguntas de cierre
- ¿En qué situaciones me cuesta más ser asertivo?
- ¿Suelo callar hasta explotar?
- ¿Suelo reaccionar con agresividad cuando estoy molesto?
- ¿Qué personas o situaciones ponen a prueba mi capacidad para decir no?
- ¿A quién puedo pedir ayuda cuando una situación amenaza mi recuperación?
- ¿Qué puedo hacer diferente la próxima vez?
Observaciones
La versión inadecuada del escenario "Solo una vez" se representa como duda o dificultad para decir que no, nunca aceptando ni simulando el consumo, porque puede activar el craving. Si un participante se muestra afectado por algún escenario, especialmente los de enojo o familia, conviene hacer una pausa y ofrecerle espacio individual. Para evaluar la actividad se puede observar si los participantes reconocen situaciones de riesgo, dicen que no con claridad, piden ayuda a tiempo, ponen límites sin agresividad y reconocen alternativas al consumo frente al conflicto. Esta actividad es material de apoyo y requiere criterio clínico para adaptarla a cada grupo.
Material de apoyo para profesionales. Adapta la actividad a las características del grupo o del usuario y aplícala bajo tu criterio clínico.
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